10/12/09

Pare de sufrir

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Construyamos una frase cliché: exprimir el corazón hasta la última gota. Hasta que quede seco y apachurrado, que incluso la más mínima brisita de zumo haya desaparecido. Y perdida la humedad queda la tiesura de un corazón pachichi, reseco como chancleta. Sólo entonces, entre los restos coagulados, seremos capaces de descubrir la verdad que se escondía tras los fuertes latidos (tun tun, tun tun) de un palpitar que aunque bombeaba no fluía, centro y núcleo de un sistema circulatorio embotellado, impelente y pérfido. Verdad acusadora de aurículos, transgresora de ventrículos. Pero verdad a fin de cuentas. Porque este corazón no era uno cualquiera. Lo repito. Porque este corazón no era uno cualquiera. ¡Recontracardiologoneidad! ¡Sístoles! ¡Diástoles! Era distinto. Nunca entendió su función, e ignorante no la cumplió. Tun tun, tun tun. Tun tun tun chachatún. Tun tun, tun tun. Tun tun tun chachatún. Pero en cambio se encontró a sí mismo, descubrió su propio sentir. Tuntún. Valga otra frase cliché y redundante para explicarlo: escuchó a su corazón. Y su corazón le dijo que él no era un corazón, o al menos no en escencia: era percusionista. Turrún. Y el único tambor que tenía al alcance era a él mismo. Tun tun, tun tun. Y así lo entendió. Tun tun, tun tun. Y comenzó a latir más fuerte. Tun tun, tun tun. Y más rápido. Tun tun, tun tun. Al compás y al descompás, polirrítmico, sincopoideo, amalgamado; el pulso subía, las venas reventaban, la sangre se derramaba, el miocardio se infartaba. Y al corazón no le importaba, pues justo tocaba un bossa nova. Perdido entre beats propios y ajenos, extasiado en su música febril, el corazón finalmente se olvidó de su última y más sagrada tarea: Y así murió de desamor... Ahora que terminamos esta autopsia no queda más que tomarnos un jugo a ritmo de cumbia.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

en otro tren

RafaChafa dijo...

Será en tren ligero, dijo Emilito

Anónimo dijo...

vivir mata dijo mi papa