y mi guitarra se convierte en ti...
acaricio tu cabello intentando acordes al azar
y regalas notas tan dulces que me inspiran cantar
Si observamos con atención el dibujo original notaremos que a primera instancia se distinguen una enorme oruga blanca y una mujer vistos de perfil. Ahora, sabemos de antemano que la enorme oruga blanca me representa a mí disfrazado mientras que la mujer te representa a ti. Si hacemos un acercamiento a estos personajes nos daremos cuenta que parecen estarse viendo fijamente el uno al otro [Fig. 1], y podemos buscar el modo de saber qué es lo que ve el uno en el otro. Dado que se encuentran de perfil solamente alcanzamos ver un lado de estos personajes (del mismo modo que sólo podemos ver una cara de la luna), pero podríamos suponer que la parte que no vemos es similar a la que sí vemos, es decir que son simétricas. Si bien desde nuestro punto de observación sólo apreciamos un ojo de cada uno de los personajes, podemos concluir que del lado contrario se encuentra otro ojo [Fig. 2]. Ésta es mi hipótesis, la que sería correcto tomar como válida pues yo soy el autor del dibujo, quedando descartada la posibilidad de que se trate de una oruga-cíclope [Fig. 3]... Pero aclaremos que esta idea del cíclope no es solamente tuya, sino que ya antes otras muchas personas al ver el dibujo han creído que la oruga sólo tenía un ojo, y aceptando el hecho de que por tratarse de una idea repetitiva podría ser una idea válida, podemos tomar como cierta cualquiera de las dos hipótesis:
3) Ya que sólo vemos un ojo de la oruga y de la mujer, se trata de una oruga-cíclope y de una mujer-cíclope [Fig. 4].
1) Hipótesis de la simetría [Fig. 2].
Clasificación según cantidad de ojos:
2) Hipótesis de la biopía.
1.1.4) La oruga-biope y la mujer-biope [Fig. 2].
3.1.1) La oruga-cíclope y la mujer-tuerta [Fig. 7]. 
Érase una vez una niña, la más bonita que se pudo ver jamás, su madre estaba loca con ella, y su abuela más loca todavía. La buena mujer encargó una caperucita roja para ella, que le sentaba tan bien, que por todas partes la llamaban Caperucita roja.
que tuvo muchas ganas de comérsela, pero no se atrevió, porque andaban por el monte algunos leñadores. Le preguntó adónde iba, la pobre niña, que no sabía que es peligroso pararse a escuchar a un lobo, le dijo:
El lobo echó a correr con todas sus fuerzas por el camino más corto, y la niña se fue por el camino más largo, entreteniéndose en coger avellanas, correr tras las mariposas y hacer ramilletes con las florecillas que encontraba.
La buena de la abuela, que estaba en la cama porque se encontraba un poco mal, le gritó: -Tira del cerrojo y la puerta se abrirá.
Caperucita, al oír el vozarrón del lobo, tuvo miedo al principio, pero, creyendo que su abuela estaba enferma, contestó:
-¡Abuelita, qué brazos más grandes tienes!...
En noviembre del año pasado varios amigos comenzamos un proyecto llamado CircoCalle. La idea era ponernos un disfraz para llevarles juguetes, un espectáculo y un poco de alegría a los niños de la calle. Se trataba de invertir los papeles: hacer malabares para esos que normalmente vemos malabareando en los cruceros, disfrazarnos de payasos para aquellos que cotidianamente hacen payasadas para sacar unas monedas. Así lo hemos hecho y así queremos seguir... quizá no podríamos cambiar su situación y sacarlos de la calle, pero podemos darles un momento de alegría para que por un instante olviden sus problemas y recuperen la inocencia que la vida les ha arrebatado.
Después el Pinpón me preguntó si ya había visto cierta película, que de alguna forma se relacionaba con lo que estábamos haciendo en CircoCalle. Y dió la casualidad que yo ya la tenía en mi casa entre las que me regaló Lore y todavía no la había visto. Esa película es Noviembre, de Achero Mañas. Se las recomiendo; yo personalmente me identifiqué mucho como creo que lo harán todos los que aman el arte, todos los que buscan que las cosas sean diferentes, todos los que quieren cambiar este puto mundo... tal vez no lo podamos cambiar, pero podemos evitar que el mundo nos cambie.
