
Tras echarle unas miraditas a los blogs de otras personas, comprobando una vez más mi enorme ineptitud para entender las vicisitudes de tan complejo desarrollo tecnológico (o será que ya estoy pasado de moda), finalmente logré superar el miedo al desconocimiento de los quehaceres cibernáuticos y me animé a abrir este blog en el que he estado pensando desde mis enchilados tiempos por el sur. Pero como no sé qué publicar, quiero inaugurarlo con esta imitación fotochopada de las lomos que toma mi tifoidéica hermana cabra; que éste sea su regalo de convalecencia y que al mismo tiempo sirva como pago por el plagio que hice de una de sus lomos como cabecera para mi blog. Y ahora sí lo declaro formalmente inaugurado, aunque no prometo prontas actualizaciones...
Playa, caguas, hamaca y palapita. ¿Qué más quiero?