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18/5/10

Lo que sigue

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Regreso de mi exilio. A veces es necesario. Exiliarse, digo. Y regresar. Y volverte a ir. Ahora sí. Tantas cosas han pasado. Tantas han cambiado. Tantas siguen igual. Y todo es tan relativo. Y ya parece tan tan campana. Y cuántos puntos. Y coma, caca. Pero en fin, el desvarío mejor platicarlo en vivo. La cosa es que estoy de vuelta en la ciudad, en mi ciudad; para vivirla, gozarla, sufrirla, bailarla, pintarla, comerla, vomitarla (ponga usted más verbos a su gusto, ya entendió la idea), conocerla, pues... Pero aviso, no será por mucho tiempo porque ahora soy nómada conociendo el mundo, despacito, a profundidad, emocionado y sin prisas. Y así sin prisas empiezo guadalajareando, que no extrañe verme por ahí vagando. Y que no extrañe tampoco verme de vuelta a las andadas, porque de la enlogotipicación ya estuvo bueno: mejor darle con ganas a la carteleada, a la ilustrada, a la pintada, a la cantada, a la pirateada, a la desvariada. Y para celebrar les presento un cartelito. Es para el Festival Cultura Alternativa II (genéricos y similares) que promete un cotorreo chido y alivianado; el evento lo organiza la banda de Liceo184, no los conozco pero está padre apoyar a la gente que tiene ganas de hacer cosas. Yo voy a andar por ahí participando con los de Arvol, una asociación de la que formo parte y que busca llevar un mensaje evolutivo por medio del arte. Para el Festival traemos un concurso debrayado con una antipasarela que se llama "Úsese en caso de desastre", y ahí mismo vamos a presentar un performance locochón con los de Escento, una compañía en ciernes pero que promete mucho. Y se vienen un montón de planes y colaboraciones, es lo chido de andar viajando. No sean mañosos.

6/2/09

Dizque censura de monos feos

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Propuesta original

Que dizque les daba miedo. Que dizque era muy impactante. Que dizque no lo entendería el público objetivo. Que dizque el mono estaba feo. Que dizque lo matizara. Que dizque mejor lo quitara. Que dizque el puro espagueti estaba bien. Que dizque mejor pusiera un plato. Que dizque cómo un plato. Que dizque están babosos. Que dizque si quieren lo puedo modificar. Que dizque pero de ningún modo lo voy a quitar. Que dizque me dieron unas sugerencias.


Propuesta modificada

Que dizque lo suavicé. Que dizque le cambié la expresión. Que dizque modifiqué algunos detalles. Que dizque ya no daría miedo. Que dizque no perdería personalidad. Que dizque ni así. Que dizque me censuraron al mono. Que dizque simplemente lo omitieron. Que dizque le pusieron un fondo. Que dizque no mamen.


Cartel censurado

Que dizque mejor vayan a las nueve esquinas. Que dizque ahí les hacen el diseño como lo quieren. Que dizque lo van a usar de todos modos. Que dizque con el puro espagueti aguanta. Que dizque está chido. Que dizque el concepto es bueno. Que dizque no entiendo. Que dizque probando ideas. Que dizque mente abierta. Que dizque quédense con el pinche espagueti. Que dizque no hay pedo. Que dizque de todas formas aquí está la propuesta original y la propuesta modificada. Que dizque el cartel censurado mejor ni digan que lo hice yo.

20/12/08

Ju ju ju ju

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asá sa ráa la a ja ja ja ja
esé se rée le e je je je je
isí si ríi li i
pirqui si pirici i ti ji ji ji ji
osó so róo lo o jo jo jo jo
puru nu rúu lu u
cucurrucucú pulumu
urru cun urru zugurro
urru cun urru burrul
rúpudu rudun lus currus
curgudus du uzúcur
dul furrucurrul
fuluz nuvudud
u prúspuru uñu nuvu

6/5/08

De periódicos, periodistas y periodiqueros

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Otro día. 4 am, vueltas en la cama, renegar como siempre, lavarse la cara, un café tibio, la ropa de ayer, limón en el pelo y en los sobacos. Ya me voy pero llega el frío que más que colado parece invitado; le digo adiós señor que me llevo la chamarra usted quédese aquí y siéntase como en su casa. La calle la parada el camión la bajada el compadre el abrazo —lotería— el frío ¿qué no se había quedado a cuidarme el changarro? Ah pinche chamarra te dije que le avisaras pero no compadre que no le decía a usté mejor vámonos yendo que’l que espera desespera (la pera) y ayer cómo le fue pos saliendo de aquí fui a llevar a mis niños al Zapopum ah sí eso y que tal pos a gusto pero medio caro o más bien es que yo soy pobre si le digo que cada día está más difícil pues el pinche gobierno ya ve cuál el pinche frío que está saliendo el sol menos mal pero se pone peor cuando sale usted cree fíjese bien le decía que como que hay menos chamba edá hey con eso de que la gente anda gastada pero aparte no compran periódicos ya mejor nomás ven las noticias en la tele ni tienen tiempo de leer y luego con eso de que uno nomás va a un ciber y ahí encuentra todo lo que busque ire mi hijo me decía que lo mismo que sale en el periódico lo ponen gratis en el interné y aparte con más fotos y videos y hay un montón de información y hasta sale antes porque no se ocupa (¿ocupa?) imprimir y de nuevo el frío, el pinche frío… mientras cargamos los bultos, cortamos los mecates, amontonamos los diarios, esperamos al sol y nos aprestamos a la esquina de siempre que ya empiezan a pasar los autos pero no quiero que pasen sino que se detengan en el semáforo para comprarme un periódico y enterarse que el Atlas logró su pase a cuartos de final de la Libertadores mientras mi compadre se divertía viendo a los payasos que cuidan carros en el Zapopum.

Con el uso de las nuevas tecnologías surgen nuevas posibilidades para el periodismo. La prensa escrita ha abierto portales en línea para los usuarios que contienen la información que venden en papel, pero que se actualiza antes, con mayores imágenes, con videos, audio y enlaces. Además cualquier persona puede abrir un blog, crear redes y convertirse en periodista, lo que por un lado permite a los profesionales más facilidades, y por otro crea información que no tiene regulación ni pasa por controles mínimos de calidad y ética profesional. Todo esto, ¿qué implica para los públicos, la interacción de todos estos lenguajes —sonoro visual, escrito, audiovisual, etc.— los posibilita para entender mejor la realidad? ¿Y qué implica para los medios convencionales, qué les espera? Estas y otras interrogantes se plantearán en el Foro Universitario de Periodismo organizado por la Ireri y el Chesvan (premios Jalisco de Periodismo, uyuyuy) dentro del marco de Expo Joven.

DÓNDE
Expo Guadalajara

CUÁNDO
Viernes 30 de mayo de 4:30 a 6:30 pm

QUIÉNES
Diego Petersen Farah (Director de Público Milenio)
Mario Alberto Ramos (Coordinador de la licenciatura en periodismo de la UdeG)
Gustavo Aréchiga (Coordinador editorial en Guadalajara de Reporte Índigo)
Amado Vázquez Martínez (Presidente de la Asociación Nacional de Periodistas de la Prensa, Radio y Televisión y editor de la revista Política de Ocho Columnas UAG)
Modera: Carmen Vidal Bouzón (Maestra del ITESO)

27/4/08

Día mundial del diseño

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hoy es
día mundial del diseño
y yo me pregunto
qué es diseño si no
ese anhelo creador del hombre
que termina siendo
sólo una caricatura
de lo ya creado

15/4/08

¡Voy pa'l CUAAD!

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Mire mire que me estaba tardando en publicar ésto ya que había andado bastante ocupadín, pero ahora sí aquí está y no se diga más:

Pos ahí tiene usted que hará cosa de un par de meses hablando con mi estimado "el Chino", en una de esas típicas charlas de fútbol, política y religión, surgió de improviso una pequeña idea que casi sin pensarlo fue tomando forma, y más forma y más forma hasta que dejó de ser idea y no fue más que forma que recibió el nombre de programa de transporte alternativo. Es algo muy sencillo: en palabras que no son mías, no es más que un fomento al "rait" —aunque sin ningún problema podrían ser mías dado que eso del aventón (para decirlo menos agringado), dedo (para darle un giro zurramericano), autostop (más espagnolizado ¿será?), ride (dícese que así ha de escribirse) o raite (piénsese que así suena rebonito) es justamente lo mío ¡cuántos kilómetros no he recorrido en ese falangélico medio de transporte!—, un tan sencillo fomento al “rait” que se resumió en póngale un letrero a su carro que diga pa’ dónde va y quel’que vaya pa’onde mismo le haga la dedoseñal pa’ que usté lo lleve que nada le cuesta fíjese y además el mentado letrerito ése se lo vamo’a regalar. Y tan simple parecía todo que resultó no ser así, y ahora ahí me tiene en medio de un proyecto mucho más complejo de lo que supuse y no en medio, no, arriba: dizque coordinando algo que sólo pensaba proponer. Pero las cosas están resultando bien y estoy seguro que de aquí van a surgir cuestiones interesantes… pero mientras, yo me asusto y trato de escapar aunque el mar finalmente me lo impide y comprendo por qué es principio y fin del mundo en medio de las olas que me revuelcan diciendo tú no me vas a montar menos a remontar y mira que esa niña ya salió raspada de las rodillas.

Más información, más veraz y más oportuna aquí http://voypalcuaad.blogspot.com/

2/3/08

El nopal en la frente

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Aquella mañana mirándome al espejo del baño lo descubrí: un árbol de tunas estaba brotando en mi frente. Siempre se ha sabido que si te tragas las semillas de la sandía te crece en la panza un árbol de sandías, y aunque cierto es que las sandías no se dan en árboles esa nunca ha sido una razón suficiente para restarle validez a la creencia. De cualquier manera lo de aquella mañana parecía ser algo distinto. Yo no me recordaba comiendo tunas recientemente, menos aún tragándome sus semillas. Y de haberlo hecho, ¿por qué iba a crecer el árbol en mi frente y no en mi panza? Solo un detalle me inquietaba: mi habitual evacuación matutina resultó ser más trabajosa y prolongada que de costumbre, síntoma coincidentemente atribuible al hecho de comer tunas (con semillas obviamente, no existe aún el ingenuo que pretenda quitárselas). Pese a esta extraña coincidencia yo continuaba seguro de no haber comido ni una sola tuna en meses, quizá en años; comprenderán que no soy muy afecto a la fruta. Pero al pasar los días el árbol y el estreñimiento seguían allí. La relación directa entre ambos fenómenos resultaba cada vez más innegable. El árbol parecía crecer con cada pujido, y recíprocamente mientras más grande se hacía éste, mayores eran mis dificultades para salir victorioso del trono. Ustedes me conocen y adivinarán que no me preocupé de inmediato. Evidentemente no fui al médico, no fuera a ser que me recetara inyecciones o pastillas, y ni siquiera pensé en probar laxantes naturales, té, yogures, pasas, fibras o cualquier otra clase de cartón comestible, por muy ecológico que pareciera. Sobraron personas bienintencionadas que quisieron ayudar y yo, sin poner de mi parte, los dejé probar sus remedios. Hubo quien ató un hilo en la base del árbol a fin de estrangularlo; hubo quienes estrenaron sus conocimientos de sobador o pellizcador conmigo; alguien me apretó durante media hora el tendón de la mano entre el índice y el pulgar; alguien más aseguró que todo era mental; no faltaron las agüitas, el ozono, la miel con limón, la emulsión de paté de hígado de bacalao o algo así, la pomada de la campana, el ajo caliente, el cigarro en la oreja, el psicólogo, el tarot, las limpias, los renacuajos-de-la-madre-teresa, los padrenuestros a San Antonio, las oraciones de sanación con imposición de manos incluida y alguna espontánea muestra del don de lenguas. Todo fue en vano y yo me enterqué en mi postura de no ver a un especialista, después de todo no era nada urgente, menos aún grave. Me fui acostumbrando a vivir con mi árbol de tunas —incluso en navidad lo adorné con foquitos— y los retortijones no me parecían algo insoportable. Pero las molestias continuaron creciendo más y más hasta llegar al punto en que no me podía mantener erguido, debido en parte al enorme peso que tenía que soportar en la frente y en parte al dolor intestinal que me obligaba a andar flexionado. Para este tiempo al árbol comenzaron a salirle sus primeras flores y no tardaron en aparecer pequeñas tunas aún verdes. Yo ya tenía decidido comerme la primera que madurara, con todo y semillas, es más, con todo y cáscara. Y con aguates y espinas, así enterita. Una mañana mirándome al espejo del baño la descubrí: una tuna roja había madurado en mi árbol. Una gran emoción se apoderó de mí; quería comerla, tragarla, devorarla. Siguiendo mi masoquista hábito de dejarlo todo para el final pensé en cortarla para la hora de la cena. Pero esa hora nunca llegó. A mediodía alguien me lo dijo, y yo entonces lo comprendí todo:
—No seas baboso, ése no es un árbol de tunas, es un nopal.